20 Mar

SENDEROS DE UCRANIA

 

Un viaje a la Europa más incógnita.

El ambiente está cargado de humedad cuando avanzamos por el suave paisaje del oeste de Ucrania, un Estado que perteneció a la antigua URSS y que tras el desmoronamiento del Régimen vivió bajo la tutela de Rusia. Una tutela puesta en jaque en los últimos años por un país que en estos momentos se debate entre la mirada a Occidente y su pasado soviético.

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Ucrania constituye un territorio de extraordinaria inmensidad, con una profunda variedad geográfica, económica e incluso cultural. Un país regado por 120 ríos, una inmensa llanura inclinada hacia los mares Negro y de Azov y una fértil región conocida como las “Tierras Negras” que fue en su día el “granero” de Rusia. Esta inmensa llanura, salpicada de bosques conforma un paisaje amable, paisaje que en su extremo más occidental, en el límite con Rumanía y haciendo de frontera natural con ésta la tierra se convulsiona y da lugar a una de las cordilleras más interesantes del Continente europeo: la cadena montañosa de los Cárpatos. Estas montañas se reparten entre Ucrania y Rumanía, adentrándose algún ramal en la vecina Bulgaria. Son montañas viejas como Europa misma. Las alturas, aunque modestas, sobre los dos mil metros, presentan dada su latitud extensas zonas de tundra y de paisaje riguroso y frío, mientras que las laderas están cubiertas de extensos bosques de abetos que comparten piso con húmedos bosques de hayas, abedules y robles y donde entre una variada fauna dan cobijo a los últimos osos y lobos. Los valles, regados por caudalosos ríos como el Prut, que vierte sus aguas hacia la llanura ucraniana, presentan un aspecto bucólico, rural y humanizado. Valles densamente poblados por pequeñas villas y caseríos dispersos, casas en forma de bonitas construcciones de madera y donde en pequeños huertos los paisanos tienen frutales y hierbas que en ésta época siegan y reservan como alimento para el ganado durante el crudo invierno.

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 En esta zona de Ucrania, destaca una cima – el Hoverla – que con sus 2.068 m. alcanza la mayor altura del país. Hemos venido a Ucrania para explorar la región con la idea de incluirla en nuestra programación de viajes para el verano de 2012. Y, dentro de la ruta que tenemos preparada incluimos la posibilidad de subir al “techo” del país. Aquí tenéis el relato de nuestra aventura que esperamos compartáis con nosotros el próximo verano… 

Una cima, un Estado.

UCRANIA 05 155Para nosotros, el Hoverla forma parte de un paisaje soñado, de un paisaje poco conocido en nuestro Occidente, de un mundo exótico y lejano, situado en un perdido  rincón de Europa y olvidado a causa de los avatares geopolìticos desde comienzos del siglo XIX hasta la fecha. Es curioso, una montaña de un viejo continente se nos antoja menos conocida que por supuesto cualquier trekking en los Andes o en el Himalaya y, precisamente, esto es lo que nos atrae.

No es fácil viajar por Ucrania y menos por estas zonas apartadas y rurales, la escasa señalización y  sólo en caracteres de ortografía cirílica unida a que la inmensa mayoría de la población solo se expresa en su lengua nativa o en ruso hace que hayamos preparado este viaje con nuestros amigos polacos. Ellos hablan ruso y ucraniano y desde hace tiempo viajan por esta zona.

Nuestra furgoneta traquetea por carreteras bacheadas y después por la pista llena de barro que nos acerca a nuestra montaña. Una montaña, por otro lado, si popular y emblemática en Ucrania. UCRANIA 05 181En la cima se encuentra un monumento a la actual Constitución y se dice que al menos una vez en la vida todo ucraniano que se precie debe ascender al techo de su país y rendir honores al magno texto legal. Desde el lugar donde hemos dejado nuestro vehículo tomamos un sendero que se adentra en un agradable y hermoso bosque de abetos. El sendero está bien marcado y asciende realizando grandes lazadas por el bosque. El tímido sol que ha lucido hasta ahora desaparece  y comienza a llover torrencialmente. Seguimos ascendiendo y comenzamos a dejar atrás el bosque para entrar en zona de tundra ártica. Hace frío pero afortunadamente ha dejado de llover. Las nubes que cubren la cima se desgarran dejando ver la cumbre. Desde donde nos encontramos aún nos quedan unos 500 metros de fuerte desnivel. Seguimos a través de un paisaje desnudo que nos ofrece buenas vistas de los boscosos valles que nos rodean. Poco a poco alcanzamos un alto cordal y ascendemos por fuertes rampas herbáceas hasta llegar a situarnos bajo los roquedos que forman la cima. Las nubes vuelven a apoderarse de la montaña, la niebla lo envuelve todo cuando por fin llegamos al “techo” de Ucrania. En la cima encontramos – como a dos espectros- a unos excursionistas ucranianos ataviados con grandes abrigos  sacados de la más profunda iconografía del ejército “rojo”, se trata de un chaquetón de grandes solapas y proporciones modelo “3/4”. Hay afición entre los ucranianos al excursionismo y al montañismo pero aquí aún no han llegado los “forros polares” o las chaquetas de “gore” y se ve que estos excursionistas han reciclado la ropa del ejército para una tarea mucho más noble.

Dejamos la cima envuelta en niebla, paradoja y metáfora para un país que intenta salir de tantos siglos de oscuridad.

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TEXTO Y FOTOS:  FAUSTINO RODRIGUEZ QUINTANILLA.

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