Archivo de Junio de 2015

30 Jun

NO ES FÁCIL LLEGAR AL PAÍS DE LOS KAFIRES

Alventus Viaje al País de los Kafires

En aquélla ocasión, la aduana de la República Islámica de Pakistán nos requisó nuestras pocas botellas de vino y whisky. De esto hace algunos años, pero ya apuntaban maneras. Por ello, cuando llevas más de un mes subiendo y bajando montañas y mascando el polvo en algunas de las rutas más remotas de la Tierra tu gaznate y tus sentidos agradecen un poco de vino rancio, no había duda, habíamos llegado al país de los Kafires, al Kafiristán, la “tierra de los infieles”. Un enigma para antropólogos e historiadores, los Kafires han permanecido durante siglos aislados en estas montañas.

No son unas montañas cualquiera, aquí se mezclan el Hindu Kush, el Pamir y el Karakorum. Esparcidos por angostos valles, varias comunidades preservan una raza de hombres y mujeres esbeltos, muchos rubios y de ojos azules.

Antiguas leyendas aseguran que los Kafires descienden de una legión de los ejércitos de Alejandro Magno perdida en una de sus expediciones. Adoran a Iskander (Alejandro) el gran guerrero que vino de occidente, practican una religión tradicional donde perviven elementos de la mitología griega. No se han mezclado con sus vecinos musulmanes y las mujeres son independientes a la vez que se visten con vistosos trajes de vivos colores. Llegaron a resistir todas las invasiones, incluidas la expansión del Islam durante el siglo VIII.

Alventus Viaje al País de los Kafires

Por ello, nos sentíamos a gusto en la perdida aldea de Bumburet, rodados de niños juguetones, viejos curtidos por el sol, mujeres curiosas y hombres recios que nos ofrecían vino de cepas cuidadas por ellos desde hace siglos. Un momento para el respiro después de la “presión” a que estás sometido cuando haces un viaje por las montañas del rígido Pakistán.

Días más tarde, lejos ya de mi querido “País de los Kafires” un policía pakistaní me volvió a requisar una botella de vino turbio que me había regalado mi amigo Amir. Ni yo tengo remedio ni los pakistaníes tampoco, pensé contrariado ante la cara chulesca y grosera del esbirro policía confiscador.

El esbirro sonreía ampliamente mientras el zumo de uva se desparramaba. En aquella época no era fácil llegar al País de los Kafires. Hoy es prácticamente imposible. Los Kafires están viviendo terribles momentos que están poniendo en peligro su propia existencia. Las hordas de “talibanes” y la poca comprensión de las autoridades del Pakistán machacan con saña a unos hombres y mujeres que fueron libres.

Montañas del Hindu Kush. País de los Kafires. (Pakistán) Octubre de 1990.
Texto y fotos © *: Faustino Rodríguez Quintanilla
(*excepto la foto de la pareja de mujeres que proviene de un banco de imágenes)

23 Jun

MONTAÑAS DE LA MADONIA, LA OLVIDADA SICILIA RURAL

Hace algo de fresco en este final de Junio cuando ponemos rumbo a la Madonia, el paisaje se muestra sublime, los tostados campos de cereales contrastan con los verdes de los sotos mientras en el horizonte poderosas nubes tormentosas realzan la belleza. 

alventus viaje sicilia

Madonia es una región del interior de Sicilia, desconocido y profundo. Sus montañas nos revelan grandes sorpresas en forma de bosques de hayas y de abetos nebrodensis, una especie parecida a nuestro “pinsapo”. En sus escondidos valles, un reguero de pueblos medievales parecen vivir apartados de todo. Curiosos y medievales nombres como Gangi, Petralia Sottana, Petralia Soprana, Castelbuono, Castellana…, muchos de origen español.

Señal de teléfono en Sicilia

La gente nos mira extrañada, sobre todos los abuelos que ven caer la tarde en la plaza de los pueblos. Parece que sienten cierto alivio al saber que somos españoles y entonces entablan conversación. Nunca se sabe, en estos pueblos, que puede querer la “visita”, quién es o que “busca”.

Las últimas luces del día nos despiden cuando llegamos a Nicosia. Encontramos alojamiento en un convento situado en la plaza del pueblo. Un “curita” con cara de indio sudamericano, probablemente lo es, llama al “Secretario”. El “Secretario” responde a la típica “rata de sacristía” y está extrañado de que le pidamos alojamiento. No sabemos por qué, ¡está anunciado! y, además, nos lo ha recomendado el policía del pueblo. La “rata” nos cobra 25 Euros a cada uno y se guarda rápido el dinero en el bolsillo, sin recibo. Más tarde, en la plaza del pueblo, unos jóvenes cantan el “Rock” de la Madre Teresa de Calcuta ante una foto gigante de la santa. 

Mientras, nosotros tomamos una excelente pizza “fruto di mare”. El simpático camarero, un jovencillo de apenas 18 años nos confiesa que ha estado recientemente en Barcelona con su familia y que le encanta España. – Allí descubrí que mi novia estaba embarazada!! Le deseamos mucha suerte.

Carretera en Sicilia

Unos días más tarde nuestro periplo está terminando cuando llegamos al aeropuerto de Palermo. Me acuerdo de esos paisajes de la Madonia y de sus escenas de la vida diaria. Los jueces Giovani Falcone y Piero Borsellino dan nombre a la nueva terminal. Unos héroes asesinados por la Mafia en 1992. Esa “Sociedad” feudal que ancla sus raíces históricas en los pueblos de donde acabamos de llegar.

Sicilia. Junio de 2005.

Texto y fotos © FAUSTINO RODRIGUEZ QUINTANILLA

 

2 Jun

MARAMURES, EUROPA DETENIDA

Piiiiiiiiii, piiiiii, el silbato del tren, que nos alerta del comienzo de la marcha, me transporta de repente a otra época, al igual que los olores que resume la vieja estación de Viseu de Sus, olores a carbonilla, a humazos, a traviesas embadurnadas de brea, olores a muebles viejos, a humedades relictas…

Tren en Maramures

El aire vuela algo fresco pero hace un poco de calor en este final de verano, cuando vagabundeamos por este apartado lugar de la vieja piel de Europa, la región de Maramures, un trozo de territorio rumano entre Transilvania, Hungría y Ucrania. Una muralla de montañas aisló Maramures de las principales vía de comunicación.

Un lugar de colinas con pueblecitos rebosantes de historia y costumbres ancestrales. Casas de madera tallada, iglesias medievales, vida detenida en pueblos y ciudades, naturaleza desbordante y hasta un pequeño tren de vapor que se adentra en las montañas…

Hemos llegado aquí en busca de nuevas rutas para incluir en la programación de ALVENTUS&AÑOSLUZ y estoy sorprendido de encontrar esta “Europa detenida”. Me gusta y me relaja. Varios días estuvimos “explorando” sus más perdidos caminos y más me llevó a la convicción de que nuestro Viejo Continente aún tiene muchas sorpresas que ofrecernos.

Uno de los días, la tarde caía plácidamente sobre la aldea de Bolicoel. Bonitas nubes colgaban del cielo mientras paseábamos por las calles sin asfaltar, casas de madera, pequeños huertos, iglesias perdidas en un mundo tan aparte que hasta el realismo comunista de Ceauscescu los olvidó, afortunadamente los olvidó.

La gente, muy amable, nos miraba y se mostraban afables. No hay muchas cosas para entretenerse por aquí y esta tarde nosotros éramos la distracción. Lucian, nuestro fiel chófer y traductor rumano se encarga de traducir. – Señora hace calor esta tarde – le pregunto a una viejecilla de ojos vivarachos y tez muy blanca. – Sí, me afirma con una amplia sonrisa, pero puede usted ponerse a la sombra, si quiere!

 

Maramures. Rumanía. Septiembre 2011.
Texto y fotos © Faustino Rodriguez Quintanilla