11 may

CONCURSO FOTOGRÁFICO COLORES DEL SÁHARA 2015

Nuestros pequeños concursos de fotografía avalan el resultado del talento de nuestros clientes tras asistir a los viajes fotográficos que realizamos a lo largo del año. En esta ocasión le toca turno a nuestro viaje de Semana Santa en Marruecos. “Los Colores del Sáhara” es un viaje salpicado de kilómetros y variedad de paisajes por un Marruecos profundo y diferente. La zona baja del Atlas y el anti Atlas, dominado por el Jbel Sagro, algunos palmerales, verdaderos oasis de la cultura y del paisaje y como colofón una travesía por los arenales del Erg Chebi, la parte que Marruecos otorga al Sahara. en resumen: colorido, variedad para la retina y la cámara y una experiencia inolvidable para nuestros clientes.

Este año el nivel ha sido elevado y la decisión ha estado más complicada. No podemos sino felicitar a todos y cada uno de los participantes por la calidad de sus imágenes. A continuación podéis ver el fallo completo del concurso:

Ganadores:

Pedro Fernández PRIMER PREMIO

Finalistas:

Aurora Díaz FINALISTA

Conchi Puerta FINALISTA

Como siempre os invitamos a que veáis el resto de fotografías presentadas haciendo clic aquí.

Nuestros ganadores son Pedro Fernández (Primer Premio) y Alex Garai (Segundo Premio). Enhorabuena a ambos y esperamos que disfruten de su premio: un vale descuento de 100€ y 70€ respectivamente para utilizar en su próximo viaje fotográfico con nosotros.

Consulta los próximos viajes FOTOGRÁFICOS diseñados por nuestro fotógrafo de bandera David Munilla. 20 años como Foto reportero, uno de los primeros profesionales en la fotografía de montaña y paisajes de España y profesor de Ciencias de la Comunicación audiovisual.

23 abr

LUCES DE LA TARDE SOBRE EL RIO PARANA

Alventus Viajes - Una forma diferente de viajar

Quijarro es la “no man land”, “the absolut the end”, como dirían algunos británicos, para señalar irónicamente, “el final de todo”.Una ciudad a la deriva en la frontera de Bolivia con Brasil, un lugar remoto, lejos de cualquier sitio, un lugar para no caerse ni muerto anoto en mi diario. Varias calles sucias y mal organizadas se extienden junto a unas lagunas y canales tributarios del río Paraná. Aparte de servir de frontera con Brasil y de tener un “Alto comando de la Armada Boliviana” –una Armada sin mar- aquí no hay nada más. El paisaje de los alrededores ha sido maltratado con saña, incendios, basuras, talas abusivas, sequías.. Al medio día el sol cae a plomo sobre la ciudad fantasmal y acrecienta la sensación de abandono. Los pocos negocios crecen sin orden alrededor de las cuadras. Afortunadamente, el hotel Bibosi, en donde nos encontramos, es un pequeño oasis donde resistir. Pero bueno hay algo más, aquí llega el Expreso de la Ferroviaria Oriental, en donde hemos viajado más de veinte horas. Nos hemos acercado a la frontera con Brasil, a un kilometro del centro del pueblo y hemos comprobado que está cerrada, es domingo y la frontera ha cerrado hasta mañana. Así que nos refugiamos del sol en el hotel. El río Paraná está cerca y no me resisto a conocerlo. A duras penas nos informamos sobre el lugar y en un taxi nos vamos al pequeño puerto militar de Tamarinero. Por fin nuestro espíritu y nuestros sentidos se relajan y entran en armonía con el paisaje que nos rodea. Varios grandes brazos de río y grandes canales tributarios del río Paraná forman una imagen bucólica y exquisita del Pantanal de Mato Groso. Miles de aves graznan y chillan cruzando constantemente los cielos azules de la tarde, algunas garzas reales pescan alegres en las orillas, y unos simpáticos charranes cortan el aire mientras unos chuchos sarnosos nos dan por el culo, como en casi toda Bolivia. Pasamos de ellos y seguimos disfrutando del paisaje sublime, la única concesión a la felicidad después de un tórrido día de investigaciones fronterizas, sorteando a pillos y a malandrines de toda ralea. La música melosa y estridente de un bar militar cercano no le quita encanto al sol poniente. Unos vaqueros se lanzan a cruzar el río, las vacas llevan el agua al cuello y a los caballos por el lomo formando una imagen hermosa del Pantanal. El cielo se torna rojizo y después turquesa y azulado antes de que la noche llegue un día más al río, con ella llegan millones de mosquitos para recordarte que aquí los paraísos no existen.


PUERTO QUIJARRO, BOLIVIA. OCTUBRE DE 2012
Faustino Rodriguez Quintanilla (C) texto y fotos.

24 feb

CUADERNOS DE VIAJE: ETIOPÍA

El cuaderno de viaje vivió su esplendor en la época de las grandes expediciones científicas y arqueológicas durante los siglos XVIII y XIX. Estos cuadernistas utilizaban sus dibujos y anotaciones para documentar los descubrimientos realizaban.

Actualmente el enfoque que se le da al cuaderno de viaje ha cambiado y se entiende como algo más personal, una forma de expresión que pretende plasmar en un cuaderno las experiencias y sensaciones vividas en un lugar que se visita durante un periodo de tiempo determinado.

Hoy os traigo algunas páginas del cuaderno de viaje que realicé durante mi pasada estancia en Etiopía, en Octubre y Noviembre de 2014. Espero que os resulten interesantes y que os animen a realizar vuestro propio cuaderno la próxima vez que viajéis.

19 dic

VARIAS IMÁGENES, UNA HISTORIA. KARAKORUM HIGHWAY.

ALTO HUNZA, BALTISTAN. NORTE DE PAKISTAN.

A lo largo de 1.260 kms. una carretera inverosímil remonta el valle del río Indo atravesando la cordillera más alta de la Tierra y accede a la remota meseta del Pamir. Su construcción se considera una de las obras más audaces de la ingeniería, un itinerario “imposible” entre Islamabad y el extremo occidental de China. Su apertura exigió veinte años de trabajo descomunal y el dramático saldo de un trabajador muerto por cada kilometro construido.

KARAKORUM_5

Habíamos partido desde la capital de Pakistán en un viaje que nos iba a llevar a recorrer toda la carretera y algunos de sus valles tributarios para, después, por el estratégico “Paso del Kunjherab”, a 5.200 metros del altura, acceder al Pamir. Además de la carretera, el principal atractivo es el recorrido, los lugares que íbamos a atravesar, verdaderos hasta hace relativamente poco tiempo, espacios en blanco en los mapas de la zona. 

Aquel fue un viaje impresionante en todos los sentidos: la majestuosidad inabarcable del río Indo, río que da nombre a todo un continente, a veces de fluir pausado y en muchas ocasiones de corriente loca y tumultuosa, atravesando profundos y oscuros barrancos. Las imágenes descomunales de los grandes colosos del Karakorum, el Nanga Parbat, de más de ocho mil metros, el Rakaposhi, una cima de hielo moldeado por el viento. Relajantes oasis de montaña, villorrios perdidos, fortalezas medievales…, la vida en la carretera; caravanas de camellos, de mulas y burros, de viejos camiones vociferantes… que transportan mercancías.

KARAKORUM_4

Mercaderes de otra época descansando en los “charpoys” de cáñamo bajo destartalados tenderetes o sorbiendo té, los humeantes samovares o las humaredas de las parrillas donde se asa la carne de cordero, las moscas revoloteando por todos los rincones de las “chaikanas”, las tradicionales “casas de té” que dan de comer y de beber a cientos de viajeros…

KARAKORUM_7De algunos de los valles surgen poderosos torreones que defendieron hasta hace poco reinos independientes como el Baltistán. Pueblos todavía guerreros e indómitos, encuentros con pistoleros y nómadas que, desde siempre desdeñaron a todas las potencias dominantes. Las tropas colonialistas británicas se cuidaron mucho de adentrarse en estos territorios donde en cada valle gobernaba un rey o una tribu diferente. Aquí el Imperio británico y sus estrategas fijaron lo que se conoció como “Big Game”, la última “gran partida” imperialista. Hoy, cien años después el imperio heredero de nuevo se ha estrellado en la zona y envía aviones no tripulados a masacrar las aldeas perdidas del Hindu Kush y del Kararorum.

• La mirada penetrante de un obrero de “mantenimiento” te desarma por completo. 

• En muchas ocasiones la carretera se convertía en una pista de lodo y piedras…, donde coches, camiones y furgonetas se quedaban anclados…, entonces, la labor de ayuda solidaria de todos los viajeros hacia posible proseguir la ruta.

• El joven y su fusil. Un “Far West” en este lejano oriente. La “protección” del Estado no llega a muchos rincones de la ruta y el espíritu defensivo y guerrero de estos reinos hacen que mucha gente vaya armada por los caminos.

• Los olores de una entrañable panadería, el ambiente de una “chaikana” llena de mercaderes y de moscas, los niños de una escuela perdida o el indomable curso del río Indo a través de las montañas… Son algunas de las imágenes que reflejan diferentes instantes de la vida en la carretera tal como yo lo vi durante aquel periplo apasionante a través de las “entrañas de la Tierra”.

Pakistán. Septiembre, Octubre 1990.
FAUSTINO RODRIGUEZ QUINTANILLA © Texto y fotos.

11 nov

CONCURSO FOTO DOLOMITAS

Concurso Foto Dolomitas

Como en pasadas ediciones, tras el viaje FOTO DOLOMITAS, hemos realizado un concurso para premiar las mejores imágenes que pudieron captar los clientes en el transcurso de esta extraordinaria experiencia que aúna el senderismo y la fotografía de paisaje y montaña.

Y tras una difícil elección ¡ya tenemos a los ganadoras! Son Beatriz Cuesta, con el primer premio y Anna Peñarroya, finalista. Ambas podrán disfrutar de un bono descuento de 100 y 70 € respectivamente en nuestros próximos viajes de producción propia.

¡Enhorabuena a las dos y gracias a todos los participantes!

Beatriz Cuesta_primer premio

Segundo premio concurso Foto Dolomitas

Como siempre os invitamos a que veáis el resto de fotografías presentadas haciendo click aquí

10 oct

TEPUYES DE VENEZUELA

VIAJE A LA EDAD DE PIEDRA.

“A decir verdad y pensándolo bien, su destino no era en realidad la Guayana venezolana, su auténtico destino era el país de las fantasías y de los sueños: ese lejano e inconcreto país al que todo ser humano aspira a llegar algún día.” Alberto Vázquez Figueroa. “ICARO”

TEPUYES DE VENEZUELA

Los Tepuyes, “Cerro” en el idioma pemón, son montañas muy antiguas y a la vez raras en su género. Muchos Tepuyes, como el Roraima, son formaciones que se encontraban unidas cuando África y Suramérica formaban juntas un solo continente llamado Gondwana. Hacia allí nos fuimos. El aire vuela templado y el sol pega recio cuando comenzamos nuestra caminata. Vamos atravesando terreno de sabana, un bucólico paisaje de yerbas altas salpicado de bosquetes selváticos. Como telón de fondo tenemos los impresionantes Tepuyes Kukenan y Roraima, que se alzan enigmáticos sobre las selvas. Varios días de marcha nos van a hacer falta para ascender la cima de esta montaña soñada, el Roraima. Los textos que siguen están sacados de mi diario de viaje y pertenecen a la fase final de aquella aventura.

TEPUYES DE VENEZUELA

“Llegamos al lugar conocido como “Paso de las lágrimas”, hasta aquí y desde la colosal altura del Tepuy se descuelga un impresionante salto de agua. Arrullados por el rumor de la cascada descansamos un buen rato. Al poco llega Roberto. Roberto es una de las pocas personas que aún siendo porteador no es un indio Pemón. Roberto tiene siempre colgada una sonrisa en su cara y habla mucho con nosotros. Tiene una amplia cultura, un excelente dominio del castellano y un hablar melodioso, se podría decir, que como muchos venezolanos, “hablaba bonito”. Roberto es la primera vez que trabaja como porteador y ayer estaba casi derrotado, con calambres en las piernas. -¿Qué tal Robert, cómo vas hoy? –Mejor, compadre! ahora el que va mal es el “indiecito”, viene más abajo y hoy el “indiecito” viene “mamado”.- me dice, dibujando una amplia cara de satisfacción.

Tras el “Paso de las lágrimas” comenzamos a escalar directamente la llamada “Rampa”. Por fin, alcanzamos la cima del Tepuy. El paisaje que se abre ante nosotros es sumamente raro, misterioso, extraño. Una amplia meseta, una plataforma de 30 km2, levita sobre selvas y sabanas defendida por todos lados por tajos verticales de más de mil metros!! Vamos descubriendo pequeños ríos, laguitos, rocas de mil formas, curiosas plantas, piedras preciosas, laberintos pétreos en donde es fácil perderse. Se tiene la sensación de estar en otro Planeta y en cierto modo casi es así. El Tepuy es una “isla” que emerge sobre mares de sabana y jungla virgen interminables. Estos territorios fueron siempre poco explorados lo que llevó a que estuvieran rodeados de una aureola de misterios y enigmas. Escritores como A. Conan Doyle fantasearon con estos paisajes y, en concreto, llevó a éste a escribir su “best seller”: “El Mundo Perdido”.

TEPUYES DE VENEZUELA_22

Casi sin darnos cuenta hemos llegado a lo que los nativos llaman “el hotel”. El “hotel” no es otra cosa que una cavidad en forma de abrigo en donde instalamos nuestro campamento, un lugar a salvo de los feroces vientos y constantes aguaceros que de cuando en cuando barren la cima de nuestra montaña.

La mañana siguiente la empleamos en explorar los alrededores llegando a uno de los extremos del Tepuy Roraima. Las nubes juegan con las montañas y muy abajo, a más de mil metros de caída vertical, se abren las profundas y misteriosas junglas de la Guayana, cientos de kilómetros cuadrados de vacío absoluto; no hay carreteras, no hay caminos, sólo ríos y un mundo de perfidia vegetal. Al otro lado, Brasil y más selvas. Pero, ¡qué mundos más diferentes!, éste de la cima del Tepuy y el otro a más de mil metros más abajo, un universo de aguas musculosas, árboles gigantes como titanes, lagos furtivos, ciénagas pantanosas, jaguares y anacondas admirables, selvas y más selvas que guardan criaturas extraordinarias y demonios travestidos de insectos.

Absorto en mis pensamientos no me he dado cuenta de que Rogelio, nuestro Guía, ha sacado un termo de café. Disfrutar aquí de un rico café de Venezuela no tiene precio. Al poco seguimos nuestro deambular, vamos descubriendo arroyos que vierten sus aguas sobre los abismos, pequeños lagos sobre plataformas de cuarzo que parecen diamantes, mínimas plantas que al juntarse sobre las rocas te dan la sensación de moverte sobre un “jardín zen”.

TEPUYES DE VENEZUELA_21

No dejo de estremecerme cuando recuerdo que el nombre de Roraima significa en Pemón “el lugar Padre de todas las aguas” y que ríos que nacen en esta meseta negra van a parar a los grandes ríos Orinoco y Amazonas. Almorzamos arroz con chorizo brasilero y vegetales y el resto de la tarde nos tumbamos como lagartos aprovechando las piedras calentitas. A la vez, el tibio sol me aletarga y embriaga y de pronto tengo la sensación de estar sobre la cubierta de un gran barco a la deriva, una deriva mágica y errante sobre selvas y sabanas.

Tras la noche, dos cafés me devuelven a la vida y al poco emprendemos la bajada, una bajada rápida por la “Rampa”. Voy dejando atrás el mundo del Tepuy, sus extrañas y convulsas piedras, sus preciosas y enigmáticas plantas, sus brillantes minerales, sus pequeños ríos y lagos, sus “jardines zen”, sus nubes y sus vientos…, voy dejando atrás, quizás para siempre, un mundo hecho de roca y silencio”.

Tepuy Roraima. Departamento de Santa Elena de Guayren. Venezuela. Octubre 2007.
Faustino Rodríguez Quintanilla © Texto y fotos.

12 sep

CONCURSO FOTO ALPES

CONCURSO FOTO ALPES 2014 VIAJES ALVENTUS

Como en pasadas ediciones, tras el viaje FOTO ALPES, hemos realizado un concurso para premiar las mejores imágenes que pudieron captar los clientes en el transcurso de esta extraordinaria experiencia que aúna el senderismo y la fotografía de paisaje y montaña.

Y tras una difícil elección ¡ya tenemos a los ganadores! Estos son, Felix Martínez, con el primer premio y Ana Esteban, finalista. Ambos podrán disfrutar de un bono descuento de 100 y 70 € respectivamente en nuestros próximos viajes de producción propia.

¡Enhorabuena a los dos y gracias a todos los participantes!

Felix-Martinez_GANADOR CONCURSO FOTO ALPES 2014

 

Ana-Esteban-Infantes_FINALISTA FOTO ALPES 2014

Os invitamos a que veáis el resto de fotografías presentadas haciendo click aquí.

Aprovechamos también para deciros que ya tenemos en marcha el siguiente concurso tras la vuelta de FOTO DOLOMITAS, así que estad atentos que próximamente podréis conocer el fallo del jurado.

25 ago

San Pedro de Atacama

Subimos un alto, un paso por encima de los 3.200 m. y comenzamos una larga bajada hacia el oasis de San Pedro de Atacama. El agua propicia el asentamiento de San Pedro, un lugar remoto, situado a los pies del volcán Licáncabur y de la cordillera de Domeyko, e histórico, como lo demuestran algunos de sus edificios.

San Pedro de Atacama

Apenas dos mil habitantes, la mayoría indígenas, varias calles en cuadrículas en donde se encuentran algunas agencias de turismo, bonitos bares, casas de huéspedes y unos pocos hoteles al abrigo del incipiente turismo. La mayoría de las casas son de adobe y blanqueadas a la cal, una coqueta iglesia colonial reluciente, una bonita plaza con algunos pequeños edificios con arcos, algunas terrazas a la sombra de grandes y centenarios eucaliptos…, transmiten sosiego en este oasis, perdido y alejado de todo hasta hace poco tiempo. Ahora es lugar de encuentro de mochileros y de vagabundos varios, la tradicional “tropa” que suele llegar a los lugares poco antes de que lo hagan los turistas. Existe también una colonia de aprendices de hippies, que vinieron hace unos años, atraídos por el misticismo del desierto y de la “pacha mama”. Todas las tardes se reúnen a cantar y a bailar en la plaza del pueblo, siempre acompañados de famélicos perros.

San Pedro de Atacama

Las casas de adobe, las calles polvorientas y sin pavimentar, los colores dulces y sobrios, le dan un sugestivo aspecto fronterizo que se acentúa con la caída del sol poniente. A esa hora caminar con el potente sol casi cegador por la calles de San Pedro nos acentúan aún más esa imagen de ciudad del desierto.

San Pedro de Atacama

Después con la llegada de la noche, las luces mortecinas de San Pedro parecen luciérnagas errantes sobre Atacama mientras millones de estrellas se desparraman por el cielo. Entonces, uno comprueba que está en el lugar adecuado, a la hora justa.
Desierto de Atacama (Chile), Octubre de 2012
Faustino Rodriguez Quintanilla. © Texto y fotos.

8 ago

Lina y Pilar alcanzan el Broad Peak

Las alpinistas Lina Quesada y Pilar Agudo, alcanzaron el pasado 24 de julio, uno de los “ocho miles” del Karakorum, el BROAD PEAK, la cuarta montaña más alta de Pakistán (8.047 m), convirtiéndose además, en las primeras andaluzas en conseguir dicho reto.

Lina y Pilar hacen cumbre en el Broad Peak

Ambas alpinistas, de amplia experiencia, son también guías de ALVENTUS/AÑOSLUZ y han estado un año entero de intenso entrenamiento para enfrentarse a esta gran montaña, una expedición en la que ha colaborado VIAJES ALVENTUS.

Lina y Pilar hacen cumbre en el Broad Peak

En breve tendremos más información de primera mano de esta apasionante aventura.

¡Enhorabuena chicas por haber alcanzado vuestro sueño!

25 jul

AMAZONAS AGUAS ARRIBA

De Leticia a Iquitos en el “Golfinho”

“Avísote, Rey y Señor, no proveas ni consientas que se haga alguna armada para este río tan mal afortunado, porque en fe de cristiano te juro, Rey y Señor, que si vinieren cien mil hombres, ninguno escape, porque no hay en el río otra cosa que desesperar”.
Lope de Aguirre, Carta a Felipe II, 1561

Amazonas aguas arriba

Es madrugada, el “Golfinho”-así se llama nuestro barco- navega aguas arriba del Amazonas. Todos está oscuro y siniestro, el río como siempre, voluptuoso e impredecible, se desliza como una culebra gigante sobre la selva densa y musculosa .Llueve torrencialmente un agua templada. El capitán alumbra con la linterna, no sé cómo puede ver o sí acaso ve algo, imagino que conocerá al río de memoria, pues aquí no hay balizas ni GPS. De cuando en cuando escucho cómo grandes troncos y ramas a la deriva golpean el casco de nuestro barco. Se me ocurre que en cualquier momento este cascarón se va a partir en dos o tres pedazos.

En el medio de la noche oscura el Golfinho se detiene, el piloto “juega” con las marchas del motor, parece que anda “desatascando” las hélices del follaje atrapado. Pasan las horas y por fin amanece, con las primeras luces me entra un suave relax y duermo feliz arrullado por el soniquete del agua. Nos pasan un desayuno: un bocadillo de una cosa parecida a la mortadela y un café con leche.

Amazonas aguas arriba

Selva y más selva. Nos detenemos en un puertecillo llamado “Caballo Cocha”; ajetreo de “peque peques” (pequeñas lanchas). Veo un barco grande de pasajeros que hace la ruta de Iquitos a Manaos, más de tres mil kilómetros de río. Se trata de una mugrienta nave llamada “El Gran Diego”. Pasamos un control militar y de aduana. Nos encontramos en un punto caliente de tráfico de cocaína y de muchas cosas más. El militar, un joven bajito pero con cara de mala leche, le pregunta a mi compañero de asiento, un joven colombiano que viaja hacia Iquitos; – ¿cuál es su profesión?, -soy comerciante señor. –A ver, enséñeme la mochila. El militar la registra, saca algunas pertenencias y una cuerda de varios metros. -¿Esto para qué es?, le espeta con voz alta. –Una cuerdita no más, señor. –Sí, ya veo que es una cuerda pero le he preguntado que para qué. – Nooo, buenooo , balbucea con voz quebrada mi compañero, – para poder hacer unas medidas y por si hace falta para algo, señor. – Désela al capitán y al final de la travesía que se la devuelva. El barco sigue. Tenemos un “polizón” a bordo. Un pobre abuelete se ha colado sin billete. El capitán mira en la lista y no aparece. Al poco retrocedemos al puerto y lo bajan sin contemplaciones.

Selva, agua, más selva, algunas chozas aisladas. Nos dan el almuerzo. Una fiambrera con arroz. Frijoles y un pescado rebozado junto con un vaso de “Inka Cola”. Voy a mear, el espacio es mínimo y me vuelvo a sentar.

Amazonas agua arriba

La tarde va cayendo cuando avistamos las primeras casas de Iquitos, han sido casi trece horas si apenas moverme, en donde hemos cubierto 500 kms. sobre el río más caudaloso de la Tierra. Es la mejor forma para hacer este viaje, sentir que formas parte del barco, casi una máquina más, sentir que formas parte del río, dejarte llevar, sumergirte en el sopor del trópico, en caso contrario te vuelves loco.

El puerto es un bullicio de gentes de un lado para otro, suenan músicas y ritmos sensuales y el ruido y los olores invaden el paisaje. Al poco nos tomamos una fría cerveza Iquiteña en la terraza del bar de Fierro, en la Plaza de Armas, sus paredes encierran historias de la selva, de truhanes, aventureros, buscadores, soñadores y malandrines. La plaza presentaba aquella tarde una alegre apariencia, alumbrada por farolas de luz tibia.

Río Amazonas. Travesía Leticia – Iquitos. Colombia/Perú. Diciembre 2010.
Faustino Rodriguez Quintanilla. © Texto y fotos.